domingo, 4 de enero de 2015

el momento en el que sábado y domingo se hacen uno

no sé qué es lo que más me gusta de ti
si tus largas estancias en la cama
o las mías entre tus omóplatos
si tu manía de taparte la cara
(y el corazón)
o tu manía de no parecer auténtico
de intentar, por todos los medios
ser absolutamente hermético.

tu problema es que lo que no dice tu boca
lo anuncia a gritos
tu mirada
el arqueo de tus cejas
y el de tu espalda
el rabillo de tu ojo
la inquietud de tus manos.

eres cristal,
así, como el mar
completamente transparente

completamente real

aún así, no puedo evitar
echarle un último vistazo a las sábanas
para asegurarme de que sigues ahí
por si te has esfumado
o por si no has estado nunca
Por si he sido yo
la que te ha imaginado.

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