ante el silencio crudo y solemne,
Todos los cementerios están llenos de gente
Ya sabéis,
los vacíos son algo prescindible.
Jamás llegué a ver espacio tan hueco
Tan falto de aciertos
frío, el hierro
y tan lleno de huesos.
Que la gente se despide a tragos
a besos, y no a ramos
Las disculpas a destiempo
son como un adoquín levantado
Hartas de instrucción
(o faltas de ella),
no llega a encajar, nunca
en ningún corazón "Reivindico las flores a los vivos
y no a los muertos."
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