domingo, 4 de enero de 2015
mares de otoño
No, no... no es tristeza. Es... es decepción. Decepción ante la indiferencia. Nadie lo entiende. Y lo peor es que nadie lo ha hecho nunca. No tiene nada que ver con estar triste ni ninguna de esas mierdas, es... otro rollo. La gente no entiende el vacío. No sabe qué hacer con él. Y fruncen el ceño al verlo en otra persona, porque piensan que son los únicos que pueden tenerlo, como si fueran los únicos capaces de sentir. Ese es el problema. El vacío. El puto vacío. Siempre es el problema. La gente... supongo que ellos son daños colaterales. Como una gota en medio del océano. O una abeja en medio de una colmena. Algo así.
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